Mi inmutable alto en la comunicación

No hay mayor imperio que el imperio sobre uno mismo. El trabajo significa, rendimiento. Pero es, además, disciplina.

La rectitud corre más peligro en los éxitos que en los fracasos Tal vez la crítica nos lleve cuanto teníamos .¡PERO NOS DEJA LIBRE EL CORAZÓN! En un abrir y cerrar de ojos, hemos dado un fuerte advenimiento a este ineludible adiós COLABORADOR, en el tan ilustrado Digital de Gomera Verde, diestramente orientado por mi ínclito buen Amigo y mejor Director, SEBASTIÁN FEBLES, el de los inverosímiles presentados enmarcos tipográficos, atentas rectificaciones y acogedores consentimientos.

Han sido unos distraídos boyantes años en los que, gracias a las antagónicas atenciones por él consentidas, hemos tenido la inmensa suerte de poder exponer aquí desiguales vivenciales etapas de toda mi existencia, tanto particularmente familiares como vernáculas y específicas.

¡Nunca, ni siquiera una mera vez,ha dejado de divulgar mis “rollazos”, por holgados o soporíferos que éstos fueran! En los hogaños periquetes, debido a mi avanzadilla edad, decaída faceta de salubridad y originario corporal atonía física, he creído razonable y preciso, el acogerme al llamado “Asueto del guerreo”, inmutable refrigerio sabático y dejar de escribir en cualquier otro
medio periodístico.

¡Mi más inmenso AGRADECIMIENTO del alma y sentimientos, a los incontables
respetados y perseverantes espléndidos babilónicos pacientes generosos LECTORES, que han sabido soportarme y, mucho más, de haberme querido leer!
Para descargar este requerido paso, he tenido en extremo que seriamente reflexionar, afrontar un fuerte imperio sobre la resuelta determinación, dejar a un lado todos mis posibles incrementos intelectuales y con firme rectitud, renunciar a ello, con voluntaria plena libertad de corazón, por duras, fuertes y merecidas que por todas partes, ahora, me diluvien los obligados enjuiciamientos oportunos.

¡Ni que decirles tengo que, a diario, proseguiré siendo un tenaz incondicional adscrito de Gomera Verde, a quien, con toda las entrañas, le deseo la exitosa continuidad en el largo transcurso de sus cotidianas e incansables ediciones!

Aprovecho la grabada voz que en los repletos tranvías de la Capital de nuestra Provincia se escucha, así como en sus muy pocas leídas advertencias legales, para decirles:

-.- ”Trasbordo con andén central!
¡Sin BONO, multa obligada!
¡Cuesta Piedra, Universidad!
¡Detención en el Hospital!”
Hasta aquí…¡MI FINAL PARADA!


Rafael Zamora Méndez