El ingenio azucarero de Alojera o “donde anocheció y nunca amaneció”

La llegada de la caña de azúcar a la isla de La Gomera tuvo lugar, posiblemente, tras la rebelión de sus habitantes frente a los Peraza, señores de la isla, a partir del año 1488, cuando Pedro de Vera desde Gran Canaria acude en ayuda de los señores e introdujo la caña de azúcar que pudo traer consigo.

Es en este contexto donde podríamos ver cómo desde finales del siglo XV y hasta finales del siglo XVI encontramos establecidos en diferentes puntos de la geografía insular un total de cinco ingenios azucareros: dos en Hermigua, uno en Valle Gran Rey y dos en Vallehermoso, manteniendo la actual división municipal en la isla. Uno de los ingenios azucareros ubicados en Vallehermoso estuvo situado concretamente en la costa del valle de Alojera, al oeste del municipio.

 

En El Puerto del Trigo (Valle de Alojera), sobre un promontorio entre dos barrancos de caudal constante -el de Herrera y el de Alojera-, están los restos de una antigua construcción a la que se conoce corno La Casilla de Pulgar o Purgar, que los arqueólogos Juan Francisco Navarro Mederos y Juan Carlos Hernández Marrero interpretaron en su momento como una antigua dependencia vinculada a un ingenio azucarero, destinada, como su propio nombre indica, a purgar y seguramente como almacén. Se encuentra al borde del lomo que desciende desde La Balsa de Alojera, relativamente cercano a la playa del Puerto del Trigo (a 35 msnm y 90 m de la franja costera en línea recta). Uno de sus muros principales corre paralelo al camino que baja al Puerto del Trigo, a muy escasos metros del cantil costero.

 

Los materiales arqueológicos que pueden verse en su interior son sobre todo, restos de loza blanca y roja a torno de importación de tejas, algunos fragmentos de loza adicional gomera y numerosos fragmentos de formas (moldes de azúcar). También se localizó en superficie una moneda que salió al exterior por la acción erosiva del agua de la lluvia en el sector noroeste de la construcción. Se trata de un ceitil o ceutí portugués acuñado probablemente por Alfonso V de Portugal (1448-1481), que nos habla de una más que probable presencia portuguesa en la zona.

 

A unos 650 metros aguas arriba del Barranco de Herrera, en la confluencia de los dos barrancos que dan lugar al mismo (Barranco de La Horca y Barranco de Tazo), y por tanto, en una situación estratégica por la concentración de fuentes y manaderos naturales de agua (entre El Rincón y La Joya de La Fuente), se encuentra El Lomo del Ingenio. En este lugar se concentran aguas que llegan desde Epina y que van confluyendo en cañadas que desembocan en este estrecho punto. Parece evidente la relación del topónimo Casilla Pulgar o Purgar con El Lomo del Ingenio, situado más arriba, lo que unido a los restos hallados y a la propia situación de la construcción vendrá a corroborar lo señalado por una fuente escrita del siglo XVIII sobre la zona:

 

Divide este valle [Alojera], del barrio de Taso y Cubava con un barranco que nace al pie del monte y corre hasta la mar llamado Epina de las mas apreciables aguas de esta jurisdicción a este barranco se unen las aguas que salen del barrio de Taso del que se hablará en su lugar, pero ésta, y las demás aguas que se nombrasen caen en dicho Alojera todas se juntaron á un estanque que se hizo para moler un ingenio de azúcar que se dice hubo en la primitiva cuyos vestigios aun se conservan para memoria…. esta, y las demás aguas … todas se juntaron á un estanque que se hizo para moler un ingenio de azúcar que se dice hubo en la primitiva cuyos vestigios aun se conservan para memoria … en la cabezada del Valle donde estuvo el Ingenio que llaman la Joya de la Fuente. Todos los cuatro barrancos y los otros á ellos unidos con Epina y sus agregados de que se dará razón en su lugar después del tomadero para el expresado estanque del Ingenio se reducen á dos que salen á el mar por la playa llamada el Puerto del Trigo de modo que habiendo crecidas en la Invernada se hace todo uno. Del citado estanque del Ingenio á el mar es un tiro regular con munición y á los vestigios de la casa de molienda llega el mar cuando se embravece. (Descripción. 1774. pp. 29v.-30v).

 

Como vemos, en 1774 aún quedaban vestigios del Ingenio, ya completamente abandonado. En el lugar descrito como Casilla Pulgar se corrobora la existencia de una casa, que la descripción identifica como el lugar de molienda. Las aguas del barranco se desviaban más arriba hacia un estanque que estaba situado donde actualmente aparece el topónimo de Lomo del Ingenio, junto a La Joya (Hoya) de La Fuente. De ese estanque, que distaba del mar sólo “un tiro regular de munición” (G. Díaz y J. M. Rodríguez. 1990. p. 317) salía el herido por el que bajaban las aguas hasta el molino.

 

La toponimia permite, a veces, reconstruir espacios y esto es lo que ocurre en Alojera. Muy cerca de este lugar se encuentra otro topónimo de una importancia muy relevante: Los Llanos de Blasino. Este nombre nos conduce a confirmar la fundación del ingenio azucarero de Alojera de la mano de los hermanos italianos de origen romano, Blasino y Juan Felipe Plombino, apodados “Romano“, a fines del siglo XV. Blasino Plombino tenía en La Gomera un ingenio de moler y hacer azúcar, cañaverales, aparte de viñas, molinos de pan y otras tierras de cultivo (F. Moreno. 1988. pp. 120-121).

 

La importancia de estos ingenios es evidente, aunque las referencias sean escasas, no sólo por lo que contribuyeron al desarrollo de la localidad sino por la rentabilidad que aportaban los mismos, que en el ingenio de Hermigua, en 1556, ascendía a de 1900 arrobas, mientras que el de Valle Gran Rey era de 500 arrobas  y 310 arrobas proporcionaba el de Alojera.

 

En una fecha que debe de estar entre 1498 y 1500, Alonso de Lugo despojó a Plombino de sus propiedades en Alojera y, en compensación, les dio el 27 de febrero de 1500 tierras y aguas del valle de Güímar (Tenerife):

[…] vos doy en el Río de Güymar todo lo que se pudiere aprovechar con el agua que allí haya, la mitad para vos Blasino, e la otra mitad para vuestro hermano Juan Felipe, como a vezino. Esto porque vos,  Blasino, me os obligáys de allí hazer un ynjenio de agua si ser pudiere o de bestias, etc. […] vos doy de plazo de cuatro años primero syguientes para que los hagáys el dicho ynjenio […] (M. A Gómez. 2000, P- 20).

 

Quizás esté aquí la explicación del repentino abandono al que hace referencia la leyenda “donde anocheció y nunca amaneció”. La actividad de los ingenios prácticamente cesó en la isla un siglo más tarde: a mitad del siglo XVII habían desaparecido los ingenios de la isla y a finales del mismo siglo sólo existían las ruinas de esta industria.

 

Ricardo J. Valeriano Rodríguez

JUAN FRANCISCO NAVARRO MEDEROS Y JUAN CARLOS HERNÁNDEZ MARRERO. XVI Coloquio De Historia Canario-Americana (2004).
DÍAZ PADILLA, G. y RODRÍGUEZ YANES, J. M., El Señorío en las Canarias Occidentales. La Gomera y El Hierro hasta 1700, Santa Cruz de Tenerife, Cabildos Insulares de El Hierro y La Gomera, 1990.

Galería 1
Galería 2