La arquitectura en el valle de Hermigua
A diferencia de otros municipios de la isla, Hermigua no cuenta con un conjunto urbano bien delimitado, al estar su emplazamiento en un frondoso valle, por lo que no podemos analizar su arquitectura como centro histórico o desde un núcleo urbano concreto, estando distribuido en barrios más o menos cercanos entre sí, a ambos márgenes del valle.
Por tanto, he de señalar que esta circunstancia no deprecia en nada el valor patrimonial de su arquitectura doméstica, la cual es comparable en calidad a cualquiera de las existentes en el conjunto de la isla. Por razones tipológicas, creo más interesante referirme a aquellas construcciones tradicionales, vernáculas, y que vienen denominándose como arquitectura canaria, por su interés espacial.
Hablar de arquitectura tradicional es remitirnos a aquellas construcciones de amplios paramentos con ventanas y puertas dispuestas de modo simétrico -respondiendo a modelos de influencia portuguesa-, con balcones, voladizos y remates de madera y cubiertas a cuatros aguas tejadas. Simplificando enormemente, como acabo de hacer, la variedad tipológica que puede aparecer partiendo de estas premisas es inmensa: y en Hermigua encontramos numerosos ejemplos de ella. Por tanto, no me equivoco al afirmar que en su conjunto, la arquitectura doméstica de Hermigua es de un alto nivel no sólo patrimonial, sino también etnográfico. Patrimonial porque reproduce, modela y conserva las variantes constructivas canarias, con la piedra y la cal, con la ventana y la teja, con sus patios -ya sean interiores o exteriores-, con sus galerías y graneros; pero también etnográfico, porque hablan de un tiempo y unos habitantes que las hicieron acorde a sus necesidades y a sus circunstancias vitales. Este es el verdadero valor de su arquitectura: forjada en la necesidad se transforma y ejemplifica las invariantes de la arquitectura doméstica y refuerza los lazos y modelos que podemos encontrar en todas las islas, aun cuando no haya podido encontrar ningún alarife o maestro de obras afincado en Hermigua.
Destacar ejemplos puntuales resulta difícil, por lo que en este breve capítulo sólo haré referencia a aquellos que puedan resultar paradigmáticos, como el de la recién rehabilitada Casa de los Herrera, que destaca por su amplio paramento desornamentado con la ya referida simetría de vanos, en este caso dispuestos en cinco ventanas y puertas enfrentadas entre sí. Hay que señalar que esta disposición estaba pensada como complemento a la vivienda, ya que la vida se hacía en el piso superior mientras que la galería que daba a la calle se empleaba para abrir comercios, por lo que aquí vemos esta tipología constructiva tan recurrente en Canarias, sobre todo desde la segunda mitad del siglo XIX cuando el comercio y la venta comenzaba a realizarse en todos los conjuntos urbanos de las islas. Ejemplos parecidos al comentado existen bastantes, sobre todo en las cercanías del convento y en tipologías hacendadas en la vera del valle, entre la frondosidad de las plataneras y otros cultivos.
Sin embargo, hay algo que considero que tiene un peculiar valor y que es infrecuente en otros lugares de la isla de La Gomera: un clasicismo ornamentado que se dará en numerosas viviendas particulares de Hermigua con la llegada del progreso entre los años 1910 y 1930. Tipológicamente responderían a lo que se ha denominado como clasicismo romántico, predominante durante el siglo XIX, pero que cronológicamente sería anacrónico, pues por las fechas en las que debieron construirse surgía con fuerza el eclecticismo e incluso el modernismo. Sin embargo, a mi juicio, ni lo uno ni lo otro. Podríamos poner como ejemplo el recientemente restaurado Casino de Hermigua. Por eso lo denomino clasicismo ornamentado, pues refleja una mezcla de ambas corrientes y que en Hermigua calaron con fuerza. Viviendas que responden a nuevas soluciones en un momento de auge económico, constituyéndose en dos plantas con un piso inferior para comercio y uno superior con balconadas abalaustradas que a veces se transforman en amplias terrazas para el reposo y la confortabilidad de la clase adinerada.
Estas ventanas o puertas suelen aparecer con ornamentos a modo de marcos, de ahí la denominación que empleo. En resumen, nuevas tipologías para un nuevo momento de auge económico, por ello no es casualidad que estas viviendas discurran por la carretera general, centro generador de la actividad económica del municipio de Hermigua.

