¿Quo vadis La Gomera?

Los precios del petróleo y del gas se han situado en un mínimo histórico en todo el mundo. Los productores de energía, comerciantes de gas y consumidores estaban razonablemente satisfechos, pero ¿cuánto tiempo ha durado?

 Ralf Neuendorff    

Los habitantes de las Islas Canarias se encuentran más tranquilos después de que las prospecciones en las costas del archipiélago no descubrieran las reservas petrolíferas tan esperadas por el gobierno español. Hubo un respiro de alivio ante las preocupaciones por posibles daños medioambientales que la industria petrolera podría haber causado.

Otra imagen de la situación en Canarias:

Un domingo por la mañana de principios de este verano un crucero atracó en el puerto de Valle Gran Rey. Todo el pueblo se había puesto  de punta en blanco para recibir a los visitantes. Fue en vano: las expectativas de venta de los comercios y restaurantes locales no se cumplieron. Los visitantes habían desayunado bien a bordo y sólo querían contemplar el entorno. No deberíamos culparlos.

 

El sector energético y la industria del turismo son campos sensibles que se escapan a  una previsión segura y fiable. Registran la más mínima variación en sus mercados, a menudo reaccionan  de manera duradera a cambios políticos en los países de origen de nuestros visitantes que hacen malograr algunos contactos comerciales internacionales aparentemente estables. El ejemplo más reciente  es el derrumbe del sector turístico turco de un día para otro, por razones políticas de todos conocidas.
Un turismo planificado y sin sobresaltos requiere departamentos municipales bien organizados en los países de destino turístico.

Por lo tanto, es primordial que se optimice la base técnica y económica del turismo, y se aumente la potencia productiva del sector energético por medio de la explotación de los recursos existentes en la isla y la creación de una pequeña industrialización propia.

 

¿Cómo conseguirlo?

Las Islas Canarias se encuentran en una posición muy favorable debido a su ubicación geográfica.  En términos de mercado hay una abundante oferta de energía solar, eólica y geotérmica.  El posible rendimiento energético actual  por kilometro cuadrado  en la isla supera los datos tomados en los lugares mejor situados de Alemania.
En La Gomera se podría generar una cantidad considerable de energía solar y eólica para la calefacción, la refrigeración y en otros procesos técnicos. Es una lástima que actualmente solo se use la energía solar para el calentamiento de agua de abastecimiento domestico. La energía generada de manera respetuosa y favorable para el medioambiente es buena para la isla, sus habitantes y sus visitantes.

Existen dos tipos de tecnología para generar electricidad a través de la energía solar: la tecnología fotovoltaica y la termosolar. Se trata de dos sistemas que aprovechan el sol como fuente de energía, pero que son diferentes en cuanto a su capacidad de gestión y su adaptación a la demanda.

La Energía Solar Térmica ofrece calefacción o refrigeración, o puede generar vapor que opere una turbina para producir electricidad por medio del sol; la Fotovoltaica genera electricidad directamente por la radiación solar sobre materiales semiconductores.

Para tomar una decisión a favor o en contra del uso privado o comercial de la energía solar, podemos informarnos mediante programas de cálculo de la rentabilidad o pedir asesoramiento personal a un profesional, así el posible inversor podrá tomar su decisión teniendo en cuenta los previsibles beneficios.

La gran ventaja de esta tecnología es la conexión directa entre el lugar de producción de la energía solar y el consumidor, reduciendo de esa manera las pérdidas. La gestión de energía siempre está unida a inversión y pérdida de energía.

 

A esta silenciosa forma de explotación energética se sumaría el aprovechamiento de los vientos alisios mediante generadores eólicos. Por el momento el uso de éstos sólo sería practicable para aparatos ubicados lejos de asentamientos o redes de distribución eléctrica.

 

Es esencial enlazar  la inversión  con la cualificación profesional. Esto supone la formación de una plantilla de jóvenes especialistas.

Ya existe un programa de formación conforme a los estándares de la UE, que facilitaría el intercambio de estudiantes dentro de la UE, y también la continuación de la formación a nivel internacional para los estudiantes gomeros especialmente aptos.

Se requiere una planificación compleja, pero el intercambio de experiencias,  especialmente a nivel internacional, es la inversión  más rentable.

 

Sin entrar en su valoración, se podrían considerar otras áreas de actividad:

 

–Se podría expandir el sector del ‘turismo suave’ ofreciendo, además de un registro central de las llegadas, estancias y partidas de los vacacionistas, la creación gradual de un área de sanatorios-balnearios de alta calidad, con instalaciones tanto para sanación como para tratamientos posteriores a enfermedades.

Las condiciones climáticas de la isla cumplen con las exigencias de este tipo de instalaciones,  existe un buen suministro médico y la formación de personal cualificado está asegurado por los centros educativos en Tenerife.
Se debería analizar las aguas de los manantiales respecto a su posible uso en tratamientos balneoterapéucticos.

 

–Hay varias lugares en La Gomera que todavía no han sido urbanizados ni ‘hormigonados’. La explotación sostenible,  el uso sensato y respetuoso de estas áreas protegerían el hábitat de La Gomera y crearía puestos de trabajo.

Los  campos de golf no son el remedio económico, ni tampoco el turismo en sí. Sin embargo la tecnología solar puede llegar a ser a largo plazo un elemento determinante en la economía de La Gomera.

Por mucho optimismo que mantengamos, La Gomera nunca será una isla industrial. Aunque pueda resultar tranquilizador saber que para los próximos 50 años habrá suficiente trabajo y sueldos.

 

Los recursos de la isla se concentran en el aumento de la extracción de agua potable y en la recuperación del cultivo forestal  en terrenos baldíos. Ambos están correlacionados y determinan el valor económico de La Gomera. Es ahí donde se debería iniciar el esfuerzo, bajo la dirección de la universidad de La Laguna, y mediante la utilización de las posibilidades técnicas de la tecnología solar para conservar la limpieza ecológica de la isla.

La recuperación forestal se podría integrar perfectamente en el trabajo pedagógico de los colegios locales como parte de un programa de promoción. A menudo se subestima el entusiasmo y compromiso de los niños con el cuidado de los árboles. El ‘día del árbol’ podría ser motivo de festividad en La Gomera.

En el cuarto año de vida, según su ubicación y tamaño, cada arbolito plantado empieza a participar en el proceso de condensación del vapor de agua de las nubes arrastradas por los alisios. Si cada habitante plantara solo un árbol, sumarían 20.000. De adultos, los árboles cubrirían y protegerían de la desecación una superficie de 100.000 metros cuadrados. Si cada árbol proporcionara diariamente solo medio litro de agua más de lo que consume, todos los árboles juntos ‘regalarían’ a la isla unos 250 o 300 metros cúbicos de agua dulce al mes.
Plantar árboles  vale la pena, también,  desde un punto de vista empresarial. Un buen ejemplo es el comercio de árboles de Navidad en Alemania.

 

–Más árboles en La Gomera también significarían más flores, más polen y más miel. En el futuro, y con los precios en aumento, la industria farmacéutica preferirá comprar polen de una isla que no utilice semillas genéticamente manipuladas y esté comprometida con la protección de las abejas. Para ello sería necesario el apoyo estatal tanto a apicultores como a agricultores.

–Sería imaginable que gradualmente se reubicara la producción de componentes y módulos de la tecnología solar de  Europa continental en determinadas islas que tuvieran las condiciones adecuadas; esto significaría que la producción estaría cerca del consumidor.

Esta inversión traería nuevos puestos de trabajo, mejoraría la conexión científico-tecnológica con la península y Europa, y así se crearían posibilidades para nuevos impulsos económicos de carácter multifuncional. Incluso podría imaginarme que en el futuro existiese un centro de investigación y desarrollo para el sector de la energía solar en La Gomera.

 

La mera inversión puede volverse cancerosa para la isla. Una inversión sana y de interés común incluye también una formación inicial y continuada a  los jóvenes. La nueva generación de La Gomera necesita un futuro económico y una base segura de ingresos para poder cuidar de sus familias. La emigración no es la solución.

 

Hay mucho qué hacer, abordémoslo juntos.

La lista de posibles proyectos podría continuar, pero una sobrecarga puede causar un naufragio. Y esto es lo que quiero evitar. Me gustaría conocer las ideas que tienen otras personas para el uso de la energía solar en La Gomera.